Por Montse Lucena, profesora y coach de habilidades de comunicación.
La Comunicación No Violenta (CNV) es un modelo de comunicación creado por el psicólogo estadounidense Marshall B. Rosenberg, cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de nuestras relaciones personales y profesionales a través de una comunicación más consciente, empática y respetuosa. Este enfoque se ha convertido en una herramienta clave en ámbitos como la educación, la sanidad, la mediación, la psicología, el liderazgo, la empresa y la comunicación intra e interpersonal.
Cuando hablamos de comunicación no violenta, no nos referimos únicamente a la ausencia de agresividad verbal o física, sino a una forma profunda de conectarnos con nosotros mismos y con los demás, basada en la comprensión de las emociones y las necesidades humanas.
El modelo de Marshall Rosenberg se estructura en cuatro pasos claros, que ayudan a expresar lo que ocurre de forma clara, asertiva y sin violencia.
Requiere práctica, para que se pueda convertir en un hábito de comunicación asertiva.
Los cuatro pasos son:
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Observación sin juicio
El primer paso consiste en describir los hechos de manera objetiva, sin juzgar, evaluar, ni interpretar.
Este paso es clave para reducir la defensividad y abrir espacios de diálogo. Aprender a observar sin juzgar es una habilidad comunicativa avanzada que marca una gran diferencia en conversaciones difíciles.
En lugar de decir “siempre llegas tarde”, la CNV propone expresar “en las últimas tres reuniones llegaste después de la hora acordada”. Esta distinción es clave para evitar reacciones defensivas.
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Expresión de sentimientos
La Comunicación No Violenta invita a identificar y expresar lo que sentimos de forma honesta. Emociones como la frustración, la tristeza, la alegría o el miedo nos aportan información valiosa sobre nuestro estado interno.
Rosenberg nos hace ver que que sentir no requiere culpar, y que asumir nuestras emociones permite poder conversar sobre ello.
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Identificación de necesidades
En la base de todos los sentimientos hay necesidades humanas universales: respeto, seguridad, reconocimiento, autonomía, conexión, entre otras.
La CNV nos ayuda a pasar del reproche a la comprensión, reconociendo qué necesidad está o no satisfecha en cada situación.
Poner palabras a nuestras necesidades permite poder comunicarlas a nosotros mismos y a los demás.
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Peticiones claras y concretas
El último componente consiste en formular peticiones específicas, realistas y en positivo, en lugar de exigencias.
Una petición deja espacio para el diálogo y el acuerdo, mientras que una exigencia genera resistencia. Por ejemplo: “¿Podrías avisarme con antelación si vas a llegar tarde?”
Para que una petición sea comunicada de manera efectiva y permita ese espacio al diálogo se deben dar las siguientes condiciones:
- Estar dirigida a una persona en concreto
- Utilizar un lenguaje claro y concreto
- Emplear lenguaje positivo
- Estar dirigida al momento presente
- Debe ser realizable
- Dar libertad para la respuesta de la otra persona.
Beneficios de la Comunicación No Violenta
Aplicar la Comunicación No Violenta de Marshall Rosenberg aporta múltiples beneficios tanto a nivel personal, familiar, profesional y social. Cómo docente y coach especializada en habilidades de comunicación he podido ver como la Comunicación No Violenta impacta de forma directa en:
- Mejora de las relaciones interpersonales
- Resolución pacífica de conflictos
- Desarrollo de la inteligencia emocional
- Aumento de la empatía y la escucha activa
- Comunicación más clara, honesta y efectiva
En los ámbitos educativos, familiares, sanitarios, laborales, y todos en general, la CNV es especialmente valiosa, ya que promueve entornos más seguros, colaborativos y respetuosos.
La Comunicación No Violenta como herramienta de transformación personal
Más que una técnica, la Comunicación No Violenta es una forma de autoliderazgo que invita a revisar y responsabilizarnos de la forma en que pensamos, hablamos y escuchamos. Nos ayuda a poner en valor nuestras necesidades y nuestros límites, a ocupar nuestra posición sin atacar a la otra parte.
Marshall Rosenberg defendía que, cuando conectamos con nuestras necesidades y las de los demás, la violencia deja de ser necesaria como medio de expresión.
La CNV se presenta como una herramienta poderosa para crecer personalmente y construir relaciones más humanas, conscientes y auténticas.
Bibliografía: Rosenberg, Marshall B. (2016). Comunicación no violenta: Un lenguaje de vida (3ª ed.). Acanto. ISBN 978-84-15053-66-8.

